Actualmente, existen una gran cantidad de personas que prefieren un auto con transmisión DSG (automática), ¿pero alguna vez te has preguntado cómo funciona?

En 2003, Volkswagen supuso toda una innovación para la industria automotriz en el Salón de Ginebra: una caja de cambios de doble embrague.

Una fórmula específica para el Golf R32, que resultó 20% más económica que la caja de cambios manual e hizo posible una conducción más rápida.

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Una combinación poco perceptible y más cómoda

Su nombre viene de una pieza llamada Direkt-Schalt-Getriebe (Direct Shift Gearbox), un dispositivo que usa dos embragues para seleccionar la marcha a utilizar.

Asimismo, la transmisión DSG logra combinar los beneficios de una caja manual y una automática, las cuales trabajan con una sincronización más cómoda y eficaz.

Uno de los embragues, por nombre K1, tiene un mayor tamaño y transmite el par motor a través de un eje macizo, a las marchas impares 1, 3, 5 y 7.

Por su parte, el embrague K2, que se sitúa paralelamente al K1, opera los engranajes de las marchas pares 2, 4 y 6, así como la marcha de atrás.

En pocas palabras...

Para entender mejor, cuando aceleramos, la caja de cambios que no está en uso preselecciona la marcha superior y cuando hay un cambio, se produce rápidamente.

Mientras que, si reducimos la velocidad, la caja correspondiente preselecciona la marcha inferior la que tenemos en uso en ese momento.

Todo esto se controla por una centralita Mechatronic, que evalúa a través de sensores, las necesidades de cambio, el motor y al conductor.

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