Hay ruidos del auto que aparecen de repente y desaparecen tan rápido que muchas veces decidimos ignorarlos.
Uno de los sonidos más fáciles de pasar por alto al manejar es ese ruido al girar el volante, especialmente cuando ocurre al estacionarse o al hacer una maniobra a baja velocidad.
Pero antes de pensar que simplemente “así suena” tu carro, vale la pena poner atención. Dependiendo de cómo suene, podría estar relacionado con la dirección, la suspensión o alguna pieza del sistema de transmisión.
Primero identifica cómo suena

No es lo mismo escuchar un tronido, un chillido, un zumbido o un golpe seco.
El sonido y el momento exacto en que aparece pueden dar una pista importante sobre lo que está ocurriendo.
Si solamente aparece cuando giras el volante hasta uno de los extremos, por ejemplo, el diagnóstico puede ser muy diferente a un ruido que aparece cada vez que mueves la dirección.
Por eso no conviene asumir que cualquier ruido significa lo mismo.
Si escuchas un tronido al girar, revisa la suspensión y dirección
Un golpe o tronido que aparece cuando giras el volante puede estar relacionado con componentes de la suspensión o de la dirección.
Entre las piezas que un mecánico puede revisar están las rótulas, terminales de dirección, bujes y soportes, dependiendo del vehículo y de las condiciones en las que aparece el ruido.
El desgaste de alguno de estos componentes puede provocar holguras que se manifiestan como golpes durante las maniobras.
Y hay una señal todavía más importante: si además del ruido notas que el volante tiene juego, el auto se siente extraño al mantener la trayectoria o la dirección responde de manera diferente, no conviene dejarlo para después.
Si hace “clic, clic” al dar vuelta, puede ser otra cosa
Hay un ruido bastante característico que aparece cuando giras y aceleras al mismo tiempo: un clic repetitivo.
En muchos vehículos, especialmente cuando el ruido aumenta al avanzar con el volante girado, una de las cosas que debe revisarse es la junta homocinética.
Esta pieza permite transmitir la fuerza del motor hacia las ruedas mientras la suspensión se mueve y las ruedas delanteras cambian de dirección.
Cuando existe desgaste, puede aparecer ese sonido repetitivo durante determinadas maniobras.
No significa que cualquier “clic” sea automáticamente una junta homocinética dañada, pero sí es una razón para llevar el auto a revisión.
¿Y si escuchas un chillido?

Si el ruido es más parecido a un chillido o rechinido y aparece al mover el volante, también hay que considerar el sistema de asistencia de la dirección.
En algunos vehículos con dirección hidráulica, por ejemplo, un nivel incorrecto de fluido, una fuga o algún problema en la bomba puede provocar ruidos.
Pero aquí hay un detalle importante: no todos los autos utilizan dirección hidráulica.
Muchos vehículos modernos utilizan dirección asistida eléctricamente, por lo que no tienen el depósito de líquido de dirección que sí encontrarás en otros modelos.
Por eso no es buena idea comprar líquido o intentar rellenar algo sin saber primero qué sistema utiliza tu automóvil.
Si el ruido aparece al girar y pasar un tope, mira hacia la suspensión
Hay otro escenario que puede confundirse con un problema de dirección.
Si el ruido aparece cuando giras el volante y además pasas por un bache, tope o irregularidad, podría estar relacionado con algún componente de la suspensión.
Amortiguadores, soportes superiores, bujes y otros elementos pueden producir ruidos cuando reciben carga mientras las ruedas están giradas.
Aquí nuevamente importa el contexto: cuándo aparece, de qué lado proviene y si el ruido ocurre también al circular en línea recta.
Hay una prueba sencilla que puedes hacer
Sin desmontar nada, presta atención a tres cosas:
Primero: si el ruido aparece solamente con el auto detenido o también cuando está avanzando.
Segundo: si ocurre al girar hacia la derecha, hacia la izquierda o en ambos sentidos.
Tercero: si aparece solamente cuando llegas al final del recorrido del volante o durante todo el giro.
También fíjate si el auto presenta otros síntomas, como vibraciones, dificultad para mantener la trayectoria, volante más pesado de lo normal o desgaste irregular de las llantas.
Toda esa información puede ayudar al mecánico a encontrar la causa con mayor rapidez.
¿Debes seguir manejando?
Depende de la causa.
Un ruido ocasional sin ningún otro síntoma no necesariamente significa que el auto vaya a quedarse sin dirección de inmediato. Pero si el ruido viene acompañado de juego en el volante, dificultad para dirigir, golpes fuertes, vibraciones o cambios repentinos en la respuesta de la dirección, lo prudente es revisar el vehículo cuanto antes.
La dirección y la suspensión son sistemas directamente relacionados con el control del automóvil. No son elementos en los que convenga esperar a que la falla “se haga más grande”.
Y si el volante se pone repentinamente muy duro o pierdes asistencia mientras conduces, reduce la velocidad de manera controlada y busca un lugar seguro para detenerte.
No todos los ruidos significan una reparación costosa
Esta también es una razón para no entrar en pánico.
Escuchar un ruido al girar no significa automáticamente que tengas que cambiar una pieza cara. Puede tratarse de un componente con desgaste, una fijación, un buje o alguna otra pieza que necesita inspección.
Lo importante es no diagnosticar el problema solamente por el sonido.
Un mismo ruido puede tener diferentes causas dependiendo del modelo del auto, su kilometraje y las condiciones en las que aparece.
Así que la próxima vez que estés estacionándote y escuches ese extraño golpe, rechinido o clic al girar el volante, no subas simplemente el volumen de la música.
Pon atención al sonido, identifica cuándo aparece y, si se repite, haz que revisen el auto.
Porque ese ruido que hoy parece una pequeña molestia podría ser la primera señal de que alguna pieza necesita mantenimiento.
¿Tu auto ha comenzado a hacer algún ruido extraño al girar el volante? ¿Qué sonido hace?








