autobuses

Los autobuses urbanos y foráneos son desde su invención, el medio de transporte económico que vino a solucionar el problema de traslado de aquellas personas que no tienen la capacidad para adquirir un automóvil.

Los viajes por autobús representan el 83% de todos los realizados por carreteras.

 

Historia de los autobuses de pasajeros en México

La presencia del transporte colectivo en México data de la época virreinal.

Fue en 1793 que se autorizó el empleo de ocho carruajes “de providencia” pintados de color verde y situados en lugares concurridos como el portal de Mercaderes y la plaza de Santo Domingo.

En la segunda mitad del siglo XIX surgieron los trenes de mulitas, primero, y los tranvías eléctricos después, ambos fueron referentes en la manera de transportar a grupos de personas.

De acuerdo con la SICT, hacia 1912 se instalaron los primeros transportes de pasajeros, con las siguientes rutas:

-Zócalo-Tacuba y Zócalo – La Villa. Los camiones de pasajeros lucían en 1917 asientos de vigas de madera, tablas y otros objetos.

Unos años después, en plena década de los años veinte, las unidades de transporte colectivo sumaban 1,722 camiones.

Las primeras carreteras trazadas y construidas por la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.

Todas tenían diferentes destinos, que iban de la ciudad de México a: Toluca, Pachuca, Puebla y Acapulco, motivaron la creación de numerosas empresas de ómnibus o camiones foráneos.

Se trasladaban principalmente a turistas nacionales y extranjeros a los sitios históricos o de descanso, a bajo precio, en ómnibus de primera: rápidos, cómodos y elegantes, inspeccionados regularmente por la SCOP.

Estas cooperativas estaban formadas por varios propietarios de vehículos que explotaban determinada ruta.

Para ello, reunían sus propiedades, esfuerzos y trabajo en una organización común de beneficio colectivo.

 

Organizaciones

El Sindicato de Propietarios de Autos-Pullman de la línea México-Cuautla-Matamoros-Oaxaca y Anexas fue fundado en 1926.

A fines de los cuarenta disponía de 24 camiones de primera clase y 65 de segunda.

En su recorrido incluía centros agrícolas, industriales o comerciales pintorescos y de gran atracción para los turistas.

Los camiones Flecha Roja salían diariamente a varios destinos, por ejemplo, a Cuernavaca cada 20 minutos; a Acapulco, cada hora; a las grutas de Cacahuamilpa, cada hora también.

En cuanto a los tiempos de traslado de México a Acapulco (456 km de carretera) el ómnibus hacía 13 horas 25 minutos que incluía las paradas para comer.

De México a Cacahuamilpa, empleaba cuatro horas 35 minutos.

El Sindicato de Propietarios de Auto-Transportes de las Líneas Unidas del Sur, México-Cuernavaca-Acapulco y Anexas (Flecha Roja) reunía en los años cuarenta a 128 propietarios de ómnibus.

La línea de autobuses Flecha Roja se caracterizó por muchos años como una empresa cuyos choferes eran más que imprudentes a la hora de manejar, acción que por cierto se volvió “tradicional”.

Han transcurrido ya los primeros 20 años del siglo XXI y aún tenemos en México líneas de autobuses tradicionales que han podido seguir ofreciendo su servicio a todos los mexicanos y extranjeros:

Estrella de Oro (1921), Flecha Amarilla (1932), Transportes del Norte (1934), Autobuses Anáhuac (1933), ADO (1939), Ómnibus de México (1948).

 

 

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