Arrancones

Los arrancones tienen sus orígenes muy diferentes a lo que crees.

 

Si piensas que con ‘Rápido y Furioso’ nacieron los primeros arrancones de la historia déjanos decirte que estás en un error. Conoce los orígenes de esta actividad llena de adrenalina. El pie derecho en el acelerador y el izquierdo en el freno. La caja lista para ser accionada. Quitar el pie del freno, tomar firmemente el volante y palpar la sensación de acelerar’. Así se vive la pasión de los arrancones.

Seguramente la palabra ‘arrancón’ te remite a alcohol, excesos y velocidad. Si bien aún existen muchos que son ilegales, hay otras carreras que cuentan con aval y poseen las más estrictas medidas de seguridad.

No obstante, los primeros arrancones tenían un común denominador: eran ilegales. Estos nacieron en Estados Unidos (EU) cuando se empezaba a gestar el espíritu de rebeldía que tendría su auge años después.

Los primeros se llevaron a cabo a finales de los años cuarenta, justo después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Ávidos de adrenalina y de velocidad desenfrenada, los soldados norteamericanos optaron por desahogar esa pasión en pistas abandonas, en específico en la Base Aérea de Goleta en California.

 

Así eran los primeros arrancones de la historia

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Ilegales.

Los conductores corrían más de un cuarto de milla sin barreras de seguridad ni condiciones de pista reguladas. No había tribunas ni asientos por los que los espectadores estaban alrededor de los autos sin las mínimas medidas de seguridad.

Con el objetivo de que estos eventos se efectuaran en un entorno seguro, nació la National Hot Rod Association (NHRA) en 1951. Ésta fungió como el principal rector de las carreras de arrancones en EU.

Las cosas se volvieron más técnicas, por ejemplo la abanderada que se encontraba entre los dos autos de carreras, fue reemplazada por un sistema de iluminación electrónico. Durante la década de los sesenta, los arrancones o drag races, vivieron mucha popularidad y con ellos, el auge de los muscle cars.

Bólidos como el Dodge Dart tuvieron un éxito arrollador en el cuarto de milla para posteriormente dar paso a íconos norteamericanos como el Charger en 1964 y el Challenger en 1970.

De Rebelde sin causa a Rápido y Furioso

Arrancones
El rebelde sin causa.

Así como la zaga protagonizada por Paul Walker incrementó los arrestos por carreras ilegales en EU, durante los años cincuenta una cinta aumentó el gusto por llevar los autos al límite. Con la participación estelar de James Dean y dirigida por Nicholas Ray, la película Rebelde sin causa de 1955 catapultó a Dean como el ícono de la rebeldía juvenil.

A la par, potencializó la pasión por la velocidad a un nivel insospechado. La brecha generacional entre padres (autoridad) e hijos que se muestra en la película fue trasladada a las calles y con bólidos a toda velocidad.

En el caso de nuestro país, los arrancones comenzaron su propio auge durante la década de los años setenta. Ahí, un grupo de jóvenes se reunían en la Ciudad de México en una zona llamada Picacho, donde apostaban grandes cantidades de dinero sin que la autoridad lograra oponerse.

En su columna de el periódico El Universal, el periodista Rodolfo Sánchez Noya, afirma que en esas primeras carreras se vivía un ambiente roquero con chicas a la moda que le daban un toque fashion. La situación era la siguiente: los conductores aceleraban rumbo al despeñadero y el primer que frenaba era descalificado ¡Menuda tarea!

En la actualidad, los arrancones pueden ser desarrollados en 1/4 o en 1/8 de milla (402 ó 201 metros respectivamente), siendo el primero el más utilizado.

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