¿Sabías que para fabricar un automóvil se requieren hasta 148 mil litros de agua?
No obstante, la falta de lluvias y las sequías que se presentan en el norte del país representan un reto importante para la industria automotriz.
Se trata de uno de los pilares del sector manufacturero en la zona, ya que contar con suficiente agua es fundamental para que las empresas puedan operar.
Agua en la industria automotriz

Al ser uno de los sectores que más consume el recurso natural, empresas del sector han comenzado a tomar consciencia de la importancia de utilizarlo en forma más efectiva.
Ante ello, existe una tendencia hacia la adopción de tecnologías que ayuden a tratar, reutilizar y reciclar el agua que se utiliza en los procesos industriales, reduciendo el consumo de primer uso.
Una de las soluciones que han demostrado ser más eficientes es la implementación de plantas de tratamiento de aguas en las instalaciones industriales.
Por ello, las armadoras logran reutilizar el recurso, además de disminuir el impacto medioambiental alrededor de sus operaciones.
Con esta solución el líquido pasa por diferentes etapas, con distintos filtros, extrayendo primero los sólidos más grandes y removiendo posteriormente las partículas más pequeñas, incluidos microorganismos.
Esto permitiría eliminar contaminantes como grandes volúmenes de grasas, aceites y químicos.
Expertos
Juan Carlos Arce, Marketing Head para Soluciones de Mejoramiento de Agua de Grupo Rotoplas, afirmó que:
“Las plantas de tratamiento de agua son soluciones eficientes y eficaces, que pueden llegar hasta un 50% del consumo en todos sus procesos, desde la fabricación de las piezas, ensamblaje, pintura, colocación de interiores y hasta la realización de pruebas finales”
Otra alternativa para reducir el impacto hídrico de la industria son los sistemas de captación pluvial que, en tiempos de lluvias, permiten recolectar y almacenar esta agua, evitando que el líquido se vaya al drenaje y se pierda.
A través de una serie de componentes, el recurso es filtrado para que se pueda utilizar después en actividades que no requieran agua potable.
Esto se traduce en menos estrés hídrico a los ríos, presas o mantos acuíferos.
Dentro de las ventajas en la implementación de estos sistemas se encuentran:
-la fácil instalación,
-la rápida recuperación de los costos de inversión,
-el abastecimiento de manera regular de agua
-y una mejor gestión en su uso.








