Coches autónomos

Tu auto también podría aprender de ti.


La inteligencia artificial en los autos ya no se limita a asistentes de voz o sistemas que reconocen señales de tránsito. La tecnología está entrando directamente en la conducción, la seguridad, el consumo de energía y hasta en la manera en que el vehículo se adapta a quien lo maneja.

Y lo interesante es que buena parte de este cambio podría ocurrir antes de que termine la década.


La IA quiere cambiar la forma en que manejamos

Cuando un automóvil detecta que un peatón está cruzando, mantiene el vehículo dentro de un carril, calcula la distancia con el auto de enfrente o activa los frenos ante un posible impacto, detrás hay mucho más que una cámara o un sensor.

La inteligencia artificial permite que el vehículo procese toda esa información, interprete lo que está ocurriendo a su alrededor y tome decisiones en fracciones de segundo.

Por eso la IA se ha convertido en una de las tecnologías más importantes para el desarrollo de los sistemas ADAS y de la conducción automatizada.

De acuerdo con Valeo, para 2030 alrededor del 90% de los automóviles podrían contar con sistemas avanzados de asistencia a la conducción. Además, estima que cerca del 50% alcanzará capacidades correspondientes a los niveles 2 o 2+ de automatización.

Esto no significa que la mitad de los autos podrán conducirse solos.

En un vehículo de nivel 2, el automóvil puede encargarse de determinadas tareas como acelerar, frenar y mantener el carril, pero el conductor sigue siendo responsable de supervisar la conducción.

Esa diferencia es importante porque muchas veces hablamos de “autos autónomos” cuando en realidad estamos frente a vehículos que simplemente ofrecen un mayor nivel de asistencia.


El mercado de IA automotriz podría multiplicarse

El crecimiento de estas tecnologías también está impulsando un negocio cada vez más grande.

Según datos de Fortune Business Insights citados por Valeo, el mercado de inteligencia artificial para la industria automotriz pasaría de 14.99 mil millones de dólares en 2026 a 51.68 mil millones en 2034.

Es decir, no estamos hablando únicamente de una tecnología experimental que llegará algún día.

La IA ya está siendo integrada en los vehículos actuales y se espera que su presencia aumente conforme los fabricantes incorporen más cámaras, radares, sensores y capacidad de procesamiento.

Valeo también estima que cerca de 3 millones de vehículos podrían llegar a etapas superiores de conducción automatizada, correspondientes a los niveles 3 y 4, para 2030.

Aquí nuevamente hay que hacer una distinción: los niveles 3 y 4 representan capacidades mucho más avanzadas que las de un sistema ADAS convencional y no significan que todos los trayectos puedan realizarse sin intervención humana.


El siguiente cambio está dentro de la computadora del auto

Coches autónomos
El desarrollo autónomo crece a pasos agigantados.

Hay otra transformación que puede ser incluso más importante para el conductor y que no necesariamente se nota a primera vista: los llamados vehículos definidos por software o SDV.

En un automóvil tradicional, muchas funciones dependen de diferentes módulos electrónicos que realizan tareas específicas. Los SDV buscan concentrar buena parte de esa capacidad de procesamiento en menos controladores, pero mucho más potentes.

¿La ventaja?

El automóvil puede comportarse cada vez más como un dispositivo tecnológico.

Las funciones pueden actualizarse mediante software y recibir mejoras sin que necesariamente haya que cambiar componentes físicos. Esto permite que un vehículo pueda incorporar nuevas funciones, optimizar sistemas existentes o modificar determinados comportamientos después de haber salido de la agencia.

Es una diferencia importante frente al automóvil tradicional, donde lo que comprabas era, en gran medida, lo que tendrías durante toda su vida útil.

Con los SDV, parte del automóvil puede seguir evolucionando después de la compra.


El auto del futuro no necesariamente será un robot que maneje solo

La imagen más común cuando se habla de inteligencia artificial en los automóviles es la de un vehículo sin volante recorriendo una ciudad mientras sus ocupantes simplemente observan.

Pero el cambio probablemente será mucho más gradual.

Primero veremos más autos capaces de detectar riesgos, estacionarse, mantener una velocidad, seguir un carril y reaccionar ante determinadas situaciones. Después llegarán sistemas capaces de asumir una mayor parte de la conducción bajo condiciones específicas.

Al mismo tiempo, el software hará que los vehículos sean más actualizables, mientras que la IA permitirá personalizar cada vez más la experiencia dentro de la cabina.

Por eso, la verdadera revolución quizá no sea el día en que un auto pueda manejar completamente solo.

Puede ser el momento en que comprar un automóvil deje de significar adquirir una máquina terminada y empiece a significar comprar una plataforma que seguirá evolucionando con el tiempo.

Y eso podría cambiar por completo la relación que tenemos con nuestro auto.

¿Tú confiarías en que la inteligencia artificial tome cada vez más decisiones mientras conduces?

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