Suzuki V-Storm 250

Suzuki ofrece al mercado la V-Strom 250 desde el 2017, y esta recoge la estafeta que han dejado la 1000 cc y la 650 cc; lo hace respetando el diseño y capacidades, aunque obviamente más pensada para la ciudad con un peso de 188 kg en orden de marcha, altura del asiento a 800 mm y un ancho total de 790 mm. Dimensiones que le confieren más ventaja para la movilidad entre el tránsito pesado.

Las motos del segmento doble propósito son a mi parecer las más completas del mercado, y es que su versatilidad para ciudad, carretera y terreno complicado son totales, y con la Suzuki V-Strom 250 le agregamos que es una de baja cilindrada, el resultado de esta combinación es movilidad y bajos consumos de combustible.

 

El motor es un dos cilindros que desarrolla 25 hp y un par motor de 17 lb-pie, asociado a una caja de cambios de seis velocidades, cabe señalar que la línea roja de las revoluciones se encuentra en el rengo de las 11.000 rpm, lo cual te da una idea de un sonido agradable, aunque no creas que deportivo.

 

Me saltaré el tema del diseño ya que basta con ver las fotos para notar que es una versión “mini” de su hermana la “mil”. Realmente me quiero enfocar a la experiencia de manejo, una que me permitió sentir esta moto durante un mes. 

 

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Manejamos Suzuki V-Strom 250

La primera parte fue el desempeño en la ciudad, Suzuki V-Storm 250 es casi una bicicleta, no creas que por sus 800 mm de altura del asiento es alta, no, ya que la puesta a punto de la suspensión es suave y al sentarte se reduce. Gracias a lo anterior el paso por malos caminos, topes o baches es menos duro y la 250 lo absorbe muy bien.

La maniobrabilidad es total, el rango de giro no le pide nada a una de trabajo y puedes meterte fácilmente entre el tránsito. La aceleración es apta, no esperes sensaciones fuertes, aunque en la ciudad no necesitas potencia desmedida. 

El único defecto por así decirlo que le encontré a esa versión fue que todavía no tenía frenos ABS, (desde el 2020 ya viene de serie) y esto podía hacer que se bloqueara fácilmente, por su ligereza y neumáticos liso.

Les puedo decir que en la ciudad es excelente, no necesitas más. Y lo siguiente sería una carretera, con un recorrido de unos 200 km rumbo a una clínica de manejo en tierra; la que sería su tercera prueba y la más difícil/divertida. 

En carretera la velocidad máxima es de 140 km/h, aunque esto ya la lleva al límite de revoluciones y el consumo de combustible se dispara, algo obvio; aunque dejen les comento que en uso normal el tanque dura mucho tiempo.

El manejo en carretera

 

El manejo en carretera fue bueno, y el paso por curva se podía hacer rápido sin tanto movimiento de la suspensión. De hecho, en el camino iba una Royal Enfield Himalayan (400 cc) e íbamos a la misma velocidad, (posteriormente les contaré mi experiencia con la Himalayan); aunque la japonesa iba mejor plantada, esto también por los neumáticos lisos. 

La V-Strom 250 cuenta con un pequeño deflector delantero el cual es más que suficiente para restarle turbulencia al piloto, incluso si es alto. Para el pasajero las cosas son cómodas para un viaje intermedio ya que el asiento corrido es suave y la postura relajada. Recuerdo que disfruté mucho el recorrido, sin prisas solo viajando.

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Más pruebas de vehículos….

 

Al llegar a la zona de la clínica de manejo, pensé que sería complicado, ya que enfrentaría ejercicios de frenada de pánico, subidas, bajadas, piedras, lodo, paso de agua y claro maniobras en alta y baja velocidad. 

Todo eso, con las llantas lisas que funcionaron bien antes, y bueno, aquí el no tener ABS era bueno. Obviamente sufrí un poco más por los neumáticos ya que las demás motos traían llantas más adecuadas para esto, pero el excelente chasis y ligereza del modelo me hicieron sentir (salvando las distancias) como en una moto tipo cross.

Al regreso de aquel día me dije que a esta moto le hacían falta tres cosas para ser perfecta; uno eran los frenos ABS que hoy ya tiene, dos, unos neumáticos doble propósito con más agarré, y que al final siguen siendo muy bueno para el pavimento. Y la tercera es que fuera mía, la verdad me gustó mucho para la ciudad, una moto sin pretensiones dispuesta a aventurarse a donde tu imaginación la lleve.

Precio de la Suzuki V-Storm 250 que probamos: $ 115,990 pesos mexicanos.

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