Nueva función de Uber en México para cuentas de personas mayores, con app simplificada y seguimiento en tiempo real.

Pides un Uber desde el celular, esperas unos minutos y aparece un Ford Mustang Mach-E. Hasta ahí, todo parece normal. La diferencia es que esta vez el automóvil puede hacer el viaje de manera autónoma.


Uber y Wayve comenzaron este 3 de septiembre los primeros viajes autónomos disponibles a través de la plataforma en Londres, convirtiendo a la capital británica en el primer lugar del Reino Unido donde los usuarios pueden solicitar este tipo de servicio.

Eso sí: todavía no significa que los conductores humanos hayan desaparecido.


Así funciona el nuevo Uber autónomo

Durante esta primera etapa, algunos usuarios que soliciten un UberX, Uber Electric o Uber Comfort podrán ser asignados a uno de los vehículos de Wayve sin pagar una tarifa adicional.

Antes de que llegue el automóvil, el pasajero podrá aceptar el viaje autónomo o cambiarlo por uno convencional.

Y si quiere aumentar sus posibilidades de recibir uno de estos vehículos, puede activar la opción correspondiente desde Trip Preferences dentro de la aplicación de Uber.

De hecho, más de 140,000 personas en Londres ya se habían registrado para mostrar interés en recibir estos viajes.


El auto es un Ford Mustang Mach-E

El vehículo elegido para esta primera etapa es el Ford Mustang Mach-E, un SUV completamente eléctrico equipado con el sistema Wayve AI Driver y sensores que permiten al automóvil percibir lo que ocurre a su alrededor.

Pero hay una diferencia importante respecto a algunos proyectos de conducción autónoma que dependen de mapas de alta definición extremadamente detallados.

Wayve apuesta por un sistema basado en inteligencia artificial que aprende de la experiencia y está diseñado para adaptarse a diferentes situaciones de conducción.

La empresa comenzó a entrenar su tecnología en las calles de Londres desde 2018, precisamente porque considera que la ciudad representa uno de los entornos de conducción más complejos.


¿El auto realmente va solo?

Aquí está el detalle que hay que aclarar.

Estos primeros viajes son autónomos, pero supervisados.

Eso significa que habrá un conductor profesional capacitado y autorizado por Transport for London dentro del vehículo para supervisar el recorrido.

Por lo tanto, todavía no estamos ante un servicio en el que el pasajero se sube completamente solo y no existe ningún humano preparado para intervenir.

La idea es comenzar con una flota pequeña y aumentar gradualmente el número de vehículos conforme exista suficiente demanda, avance la tecnología y lo permita la regulación.


¿Dónde pueden circular?

En esta primera etapa, los vehículos de Wayve pueden transportar pasajeros dentro de Londres, con una excepción importante: los aeropuertos.

Esto significa que no se trata de una prueba encerrada en un circuito o en una zona artificialmente preparada.

Los vehículos comienzan a enfrentarse a las calles reales de una de las ciudades más complicadas para cualquier sistema de conducción autónoma: tráfico, peatones, ciclistas, autobuses, motocicletas y una enorme variedad de situaciones urbanas.

Precisamente ahí está una de las partes más interesantes del proyecto.


La experiencia sigue ocurriendo desde la app

SUV

Para el pasajero, la idea es que el proceso no sea completamente diferente al de pedir un Uber convencional.

Cuando llega el vehículo, puede desbloquear las puertas desde la aplicación y comenzar el viaje desde el teléfono.

Dentro del Mustang Mach-E también hay pantallas interactivas disponibles en 64 idiomas, donde el pasajero puede iniciar el recorrido y consultar la ruta que seguirá el vehículo.

Es decir, Uber está intentando que la parte autónoma no convierta el viaje en una experiencia completamente desconocida para el usuario.


Wayve quiere que la inteligencia artificial aprenda como un conductor

La tecnología de Wayve utiliza un enfoque que la compañía denomina AV2.0.

En lugar de depender exclusivamente de reglas programadas para cada situación posible, el sistema utiliza inteligencia artificial entrenada con experiencia de conducción para interpretar el entorno y tomar decisiones.

Esto es especialmente relevante para una ciudad como Londres, donde resulta prácticamente imposible programar manualmente todas las situaciones que pueden ocurrir en la calle.

La apuesta de Wayve es que un sistema capaz de aprender y generalizar pueda adaptarse a escenarios nuevos de una manera más parecida a como lo hace un conductor humano.


Uber no quiere reemplazar toda su red de conductores de golpe

La estrategia de Uber es todavía más amplia.

La compañía habla de construir una red híbrida, en la que vehículos autónomos y conductores humanos trabajen al mismo tiempo.

Esto tiene sentido desde el punto de vista del servicio: los autos autónomos pueden encargarse de determinados viajes mientras los conductores humanos continúan cubriendo el resto de la demanda.

Uber asegura que actualmente trabaja con más de 30 socios relacionados con vehículos autónomos en diferentes áreas, incluyendo movilidad, entregas y transporte de mercancías.

La compañía también apunta a facilitar viajes autónomos en hasta 15 ciudades durante 2026.


Londres es apenas el comienzo

La alianza entre Uber y Wayve contempla llevar los vehículos autónomos a 12 mercados alrededor del mundo, comenzando precisamente por Londres.

Y el proyecto no estará limitado al Mustang Mach-E.

Wayve y Uber también tienen previsto utilizar el Nissan LEAF en futuros servicios, equipado con el sistema Wayve AI Driver y la plataforma NVIDIA DRIVE Hyperion. Los primeros planes para este modelo apuntan a Tokio más adelante este año.

Esto deja claro que la intención no es crear un único modelo de robotaxi, sino desarrollar una tecnología que pueda adaptarse a diferentes vehículos y configuraciones de sensores.


¿Qué significa esto para el resto del mundo?

Lo interesante de este lanzamiento no es solamente que Londres tenga un Uber que puede conducirse solo.

Lo importante es que la conducción autónoma comienza a integrarse directamente en una plataforma que millones de personas ya utilizan para pedir un viaje.

El usuario no necesita descargar una aplicación nueva ni aprender a utilizar un servicio completamente diferente. Pide su Uber como siempre y, si tiene suerte y acepta la opción, puede terminar viajando en un automóvil que toma las decisiones de conducción por sí mismo.

Por ahora, un conductor profesional sigue sentado detrás del volante como supervisor.

Pero si estas pruebas funcionan y la regulación permite avanzar hacia niveles mayores de autonomía, la pregunta deja de ser si veremos robotaxis en las calles y empieza a ser otra:


¿cuándo será normal pedir un Uber y que nadie tenga que conducirlo?

Facebook
Twitter
LinkedIn