No todas las marcas cumplen 40 años… y muchas menos pueden decir que cambiaron la industria.
Cuando Acura nació hace 40 años, en 1986 en Estados Unidos, el terreno ya estaba ocupado. BMW, Mercedes-Benz y compañía dominaban el segmento premium. Pero Acura no llegó a pedir permiso… llegó a competir.
Y lo hizo con algo que en ese momento marcó diferencia: autos bien hechos, confiables y con un enfoque real en el cliente.
Modelos como Legend e Integra no solo funcionaron… redefinieron lo que la gente esperaba de un auto de lujo japonés.
El golpe sobre la mesa: el día que Acura incomodó a todos

En 1990 pasó algo que cambió la percepción global de la marca.
El lanzamiento del Acura NSX no fue cualquier cosa.
Era un superdeportivo que:
- Podías usar todos los días
- No se descomponía como sus rivales
- Ofrecía sensaciones reales de manejo
Y además, fue desarrollado con la participación de Ayrton Senna.
No solo competía con los europeos, los obligó a mejorar.
Acura entendió algo antes que todos

Desde el inicio, la marca no solo pensó en el auto, sino en todo lo que rodea la compra.
Creó concesionarios independientes, elevó la atención al cliente y puso estándares que hoy parecen normales… pero que en su momento no lo eran.
El resultado fue contundente: lideró durante años los estudios de satisfacción de J.D. Power.
Hoy, en un mercado donde la experiencia lo es todo, eso vuelve a ser clave.
El ADN deportivo nunca se fue

Para celebrar sus 40 años, Acura decidió mirar a su historia con algo más que nostalgia.
Creó el Integra 40 Racer, un homenaje directo al modelo que dominó pistas en los años 80 dentro de la serie IMSA.
No es casualidad: Acura quiere recordar que su ADN no solo es lujo, también es desempeño real.
Evolucionar o desaparecer: Acura eligió adaptarse
El mercado cambió, y Acura también.
Pasó de sedanes icónicos a SUVs como MDX y RDX, entendiendo perfectamente hacia dónde iba la industria.
Pero nunca soltó su esencia: precisión, manejo y equilibrio entre confort y deportividad.
Lo que viene: electrificación sin perder identidad

La marca ya prepara su siguiente etapa con sistemas híbridos avanzados y nuevos desarrollos. El reto no es menor: mantener su ADN en un mundo donde todo se electrifica.
Pero si algo ha demostrado Acura en 40 años es que sabe adaptarse sin perder lo que la hizo diferente.
¿Por qué Acura sigue siendo relevante hoy?
Porque no fue una moda.
Fue una marca que:
- Se atrevió a competir cuando nadie lo esperaba
- Cambió la percepción del lujo japonés
- Puso al cliente en el centro antes que muchos
Y en un mercado que hoy vuelve a cambiar radicalmente…esa experiencia pesa más que nunca.








