Una leyenda del ring… y del asfalto.
El mundo está despidiendo a Hulk Hogan, el gladiador del ring que definió una era con sus músculos, su bigote inconfundible y sus gritos de “Whatcha gonna do, brother?”, pero fuera del cuadrilátero, Hogan también era un fanático de los autos americanos con carácter, y su garaje fue, literalmente, un homenaje rodante a la era dorada del músculo automotriz.
Te contamos cuáles fueron los autos más icónicos de Hulk Hogan, desde sus años de estudiante hasta sus días como figura mundial. Pura potencia, puro estilo y mucha nostalgia.
Los autos de Hulk Hogan
Plymouth Road Runner 1969: su primer rugido

El primer auto que manejó Hulk Hogan fue un Plymouth Road Runner 1969, el mismo año que nació el personaje de Bugs Bunny que le dio nombre. Era su coche en la preparatoria, y según entrevistas pasadas, era su “máquina de libertad”.
Con un motor V8 y alma de rebelde, el Road Runner simboliza todo lo que fue Hogan en su juventud: acelerado, ruidoso y listo para arrollar.
Dodge Charger 1968 Restomod: músculo con esteroides
No se trata de un Charger cualquiera. El que tuvo Hogan fue un restomod (restauración moderna) con lo mejor de los 60 y la tecnología del siglo XXI. Carrocería clásica, pero chasís, frenos y motor modernizados para una experiencia brutal.
Este auto era uno de sus favoritos y aparecía con frecuencia en los videos que compartía en redes. Un tributo a los muscle cars de su infancia… pero más salvaje que nunca.
Dodge Challenger SRT Demon: el diablo en su cochera
El Dodge Challenger SRT Demon es considerado por muchos como el muscle car más extremo jamás fabricado, y sí, Hulk Hogan tenía uno. Motor V8 supercargado, más de 800 caballos, y aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 2.3 segundos.
Era el auto perfecto para alguien con su apodo: el “Demonio Hulkamaníaco”.
Chevrolet Caprice negro: el villano elegante

En su etapa más madura, Hogan también tuvo un Chevrolet Caprice negro, más discreto pero con porte de gángster. Este auto fue parte de su colección en años recientes, y aunque no tan llamativo como los anteriores, reflejaba su evolución: de héroe del ring a leyenda del entretenimiento.
Más que autos: una declaración de estilo
Los autos de Hulk Hogan no eran solo transporte. Eran una declaración de poder, nostalgia y personalidad. Cada uno reflejaba una etapa de su vida, desde el joven rebelde al ícono global que redefinió la lucha libre.
Pocos personajes vivieron tan intensamente dentro y fuera del ring como Hulk Hogan, y su colección de autos es prueba de ello. Potencia bruta, clásicos renovados y ese amor inquebrantable por el músculo americano.
¿Tú con cuál de estos autos te quedas? ¿El clásico Road Runner, el restomod furioso o el Demon salvaje?








