El Bentley Flying Spur Speed marcó un tiempo récord en invierno de 2:58

Bentley Flying Spur rompe récord invernal en Suecia: así logró un tiempo de 2:58 sobre una pista congelada.

 

El invierno no suele ser el escenario ideal para hablar de récords de velocidad, pero Bentley decidió probar lo contrario con el Flying Spur Speed y su récord.

El modelo registró un tiempo de 2:58 minutos en la Drivecenter Arena, una pista de 3.3 km cubierta con más de 30 centímetros de hielo y nieve en el norte de Suecia. Y no es cualquier pista: es el circuito activo más septentrional del mundo este invierno, ubicado a unos 160 kilómetros del Círculo Polar Ártico.

Lo llamativo no es solo el tiempo, sino que el auto era de producción, sin modificaciones mecánicas y únicamente con neumáticos de invierno con clavos de 21 pulgadas para sobrevivir al hielo. Alcanzó una velocidad punta de 120 mph (193 km/h) en una recta de apenas 450 metros… completamente congelada.

 

 

Un récord con sabor a historia: Bentley Flying Spur rompe marca de invierno

El Bentley Flying Spur Speed marcó un tiempo récord en invierno de 2:58
El Bentley Flying Spur Speed marcó un tiempo récord en invierno de 2:58

La marca tomó inspiración de tres momentos clave de su pasado:

  • Los récords de velocidad sobre hielo logrados en 2007 y 2011.

  • El récord de resistencia de una hora del Bentley Turbo R en 1986 en Millbrook, donde promedió 140 mph.

Por eso, la unidad utilizada lleva la misma pintura Brooklands Green, líneas amarillas y un interior que replica al Turbo R que cumple 40 años.

 

 

Cómo logró el tiempo: potencia híbrida y electrónica desconectada

El Bentley Flying Spur Speed marcó un tiempo récord en invierno de 2:58
El Bentley Flying Spur Speed marcó un tiempo récord en invierno de 2:58

Aunque las condiciones parecían más propias de un rally que de una vuelta rápida, el Flying Spur Speed utilizó su tren motriz híbrido de alto desempeño:

  • V8 4.0L biturbo de 600 PS

  • Motor eléctrico de 190 PS

  • Potencia combinada: 782 PS y 1,000 Nm

Lo curioso: para el récord, el auto rodó con el ESC completamente apagado, confiando más en la puesta a punto mecánica que en las ayudas electrónicas. El coche tiene una distribución de peso trasera (48.3/51.7), tracción integral con vectorización de torque y dirección en las cuatro ruedas, elementos que en conjunto permitieron mantener control en una superficie donde no hay agarre real.

 

 

¿Por qué importa este récord?

No se trata de una hazaña para presumir cifras, sino una demostración técnica:

  • Qué tan rápido puede reaccionar un chasis pesado en superficies de bajo agarre.

  • Cómo se comporta un híbrido de alto desempeño en frío extremo.

  • Qué tan útiles son la vectorización de torque y la dirección trasera cuando la tracción es mínima.

Y aunque no es una prueba comparable a un circuito tradicional, sí muestra un uso real: capacidad dinámica en condiciones extremas, algo relevante para mercados nórdicos y zonas con inviernos severos.

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