En la industria automotriz, hay reglas no escritas. BYD decidió romper una… y el regulador dijo “hasta aquí”.
El anuncio de BYD contra Stellantis no hablaba de precios, autonomía ni diseño. Hablaba de algo mucho más incómodo: una falla mecánica conocida.
En Italia, BYD lanzó una campaña llamada Operation Purification, donde ofrecía hasta 10,000 euros a clientes que entregaran su auto usado… siempre y cuando tuviera correa de distribución bañada en aceite.
Para cualquiera que siga el mundo del motor, el mensaje era claro.
La referencia que no fue casual

Sin mencionar marcas directamente, BYD apuntó a los motores PureTech de Stellantis, conocidos por usar correas que trabajan dentro del aceite del motor.
Estos motores han estado envueltos en:
Llamados a revisión
Extensiones de garantía
Quejas por desgaste prematuro
Problemas de confiabilidad a largo plazo
BYD no dijo “Stellantis”, pero todo el mundo entendió el mensaje.
El anuncio de BYD contra Stellantis que cruzó la línea
Los anuncios incluían frases como:
“¿Tu auto tiene una correa en baño de aceite? Lo sentimos, para ti siempre es lunes triste.”
Para BYD era una provocación inteligente.
Para Stellantis, un ataque directo.
Italia dijo: no así

Tras una queja formal, el Istituto dell’Autodisciplina Pubblicitaria (IAP) de Italia decidió prohibir la campaña.
¿La razón?
Publicidad comparativa desleal
Mensajes potencialmente engañosos
Daño a la reputación de un competidor
En pocas palabras: demasiado directa para el estándar europeo.
Stellantis gana… pero el golpe ya estaba dado
Stellantis celebró la decisión como una protección al consumidor y a la competencia. BYD, por su parte, guardó silencio.
Pero el daño —o el ruido— ya estaba hecho.
Y no es menor el contexto:
BYD pasó de vender poco más de 2,000 autos en Italia en 2024
A más de 23,000 unidades en 2025
No es una marca pequeña jugando a ser irreverente. Es un competidor serio presionando donde duele.
¿Publicidad agresiva o estrategia calculada?
Aquí está lo interesante.
Aunque la campaña fue censurada, BYD logró:
Poner en la conversación un problema técnico real
Asociar su imagen con “limpieza” y confiabilidad
Forzar a Stellantis a reaccionar públicamente
Legalmente perdió.
Mediáticamente, no tanto.
Lo que esto dice del nuevo juego automotriz
Las marcas chinas ya no compiten solo con precio.
Compiten con narrativa, con timing y con ataques quirúrgicos.
Y cuando una campaña se prohíbe, muchas veces el mensaje llega todavía más lejos.
La pregunta que queda
Si una simple publicidad logró incomodar así a uno de los grupos más grandes del mundo…
¿qué pasará cuando la competencia ya no sea solo en anuncios, sino en ventas?








