¿Y dónde lo voy a cargar si quiero salir de la ciudad? Esa pregunta empieza a tener una respuesta diferente conforme crece la infraestructura.
Hoy, una red de cargadores para autos eléctricos en México permite conectar Morelia con Veracruz mediante una ruta que pasa por el Estado de México, Ciudad de México y Puebla.
La red de Vemo suma siete sitios activos en estos cinco estados, con 20 conectores de carga rápida y una capacidad instalada de 1,330 kW.
No significa que puedas subirte a cualquier eléctrico, olvidarte de la autonomía y manejar hasta Veracruz sin pensar en nada. Pero sí cambia algo importante: ya existe infraestructura que permite planificar viajes largos entre distintas regiones del país.
De Morelia a Veracruz hay más de 600 kilómetros

La ruta planteada por Vemo conecta dos puntos bastante alejados: Morelia, en Michoacán, y Veracruz, en la costa del Golfo de México.
Entre ambas ciudades hay más de 600 kilómetros de recorrido, dependiendo de la ruta que se tome.
El trayecto pasa por algunas de las zonas con mayor movimiento vehicular del país y conecta Michoacán, Estado de México, Ciudad de México, Puebla y Veracruz.
Para un conductor de un auto eléctrico, la diferencia está en poder encontrar puntos de carga rápida durante el recorrido en lugar de depender exclusivamente de llegar con suficiente batería al destino.
Eso puede parecer un detalle, pero es uno de los factores que más influyen cuando alguien está considerando comprar un eléctrico para utilizarlo como su único automóvil.
La ruta tiene 20 cargadores rápidos
Los siete sitios que forman parte de esta conexión reúnen 20 conectores de carga rápida, con una capacidad instalada total de 1,330 kW.
La ventaja de que sean cargadores rápidos es evidente en un viaje de carretera: el conductor no necesita esperar varias horas para recuperar energía como ocurriría con una instalación de baja potencia.
Claro, el tiempo real de carga dependerá del vehículo, el porcentaje de batería al llegar, la potencia que pueda aceptar el automóvil y las condiciones de la estación.
Por eso, cuando hablamos de infraestructura para viajes eléctricos, no basta con contar cuántos cargadores existen.
También importa dónde están, qué potencia ofrecen y qué tan fácil es integrarlos a una ruta.
Y eso es justamente lo que empieza a cambiar con redes que conectan diferentes ciudades.
El verdadero problema no es solamente la autonomía

Un eléctrico moderno puede tener suficiente autonomía para cubrir buena parte de los trayectos cotidianos sin ningún problema.
El inconveniente aparece cuando el recorrido se vuelve más largo y el conductor no sabe con certeza dónde podrá recargar.
Ahí entra el concepto de ansiedad de rango.
Si sabes que tienes un cargador disponible antes de que la batería llegue a niveles demasiado bajos, la experiencia cambia por completo.
En un viaje de más de 600 kilómetros, por ejemplo, no necesitas necesariamente que el automóvil tenga una autonomía de 600 kilómetros.
Puedes recorrer una parte del trayecto, detenerte a cargar y continuar.
La clave está en que la infraestructura acompañe la autonomía del vehículo.
Vemo ya tiene 1,950 conectores en México
La conexión entre Morelia y Veracruz forma parte de una red mucho más grande.
De acuerdo con Vemo, actualmente cuenta con 1,950 conectores distribuidos en 18 estados de México y procesa más de 120,000 sesiones de recarga al mes.
Eso da una idea de la escala que está alcanzando la infraestructura de carga pública.
Pero también pone sobre la mesa una diferencia importante: tener conectores instalados no es lo mismo que tener una red perfectamente distribuida para todos los viajes posibles.
México todavía necesita ampliar la infraestructura fuera de las principales zonas metropolitanas y, sobre todo, crear corredores de carga que permitan atravesar el país con mayor facilidad.
El reto será conectar más regiones
La ruta hacia Veracruz es interesante precisamente porque va más allá de una sola ciudad.
La electromovilidad necesita corredores.
Un cargador aislado puede ser útil para quien vive o trabaja cerca de él. Pero una cadena de estaciones ubicadas estratégicamente puede cambiar la manera en que se utiliza un automóvil eléctrico.
Ese es el siguiente paso que tendrá que dar México.
No solamente instalar más cargadores en centros comerciales, estacionamientos o zonas urbanas, sino conectar ciudades y carreteras de manera que los viajes largos sean previsibles.
También será importante que las aplicaciones y sistemas de navegación permitan conocer en tiempo real si un cargador está disponible, qué conectores tiene y qué potencia puede entregar.
Porque de poco sirve planear una ruta alrededor de una estación si al llegar todos los conectores están ocupados.
Todavía falta mucho para decir que México está listo para cualquier viaje eléctrico
El crecimiento de la red es una buena noticia, pero sería exagerado decir que el problema de la carga ya está resuelto.
México todavía tiene enormes diferencias entre regiones y la cantidad de infraestructura necesaria dependerá de cuántos vehículos eléctricos e híbridos conectables circulen en los próximos años.
Además, un viaje eléctrico sigue requiriendo cierta planificación.
Hay que conocer la autonomía real del vehículo, considerar el clima, la velocidad, el tráfico, el desnivel de la carretera y tener identificadas las estaciones donde será posible cargar.
Pero eso es muy diferente a no tener ninguna opción.
La ruta que conecta Michoacán con Veracruz demuestra precisamente ese cambio: poco a poco, la pregunta está dejando de ser si un eléctrico puede salir de la ciudad y empieza a ser qué tan bien puedes planear el viaje.
Y conforme más corredores de este tipo aparezcan, menos sentido tendrá pensar en los eléctricos únicamente como autos para trayectos urbanos.
¿Te animarías a hacer un viaje de más de 600 kilómetros en un auto eléctrico si supieras exactamente dónde cargar durante el camino?








