Autobús oficial del Cagliari Calcio, transportando al equipo por toda Italia.

Un volante con historia futbolera.


Franco Pala, de 57 años y originario de Capoterra, Cerdeña, lleva seis años con una misión que pocos imaginarían: es el chofer oficial del autobús que traslada al Cagliari Calcio, el equipo más importante de la isla. Su historia empezó cuando Tour Baire, la empresa de transporte donde trabajaba, le propuso encargarse de los traslados de un club con más de 100 años de tradición. Desde entonces, su vida gira alrededor de la pasión por el futbol… y por manejar.


El autobús, su “cancha” del chofer del Cagliari

Autobús oficial del Cagliari Calcio, transportando al equipo por toda Italia.

El vehículo que conduce es un autobús de última generación, equipado con la tecnología más moderna para comodidad y seguridad del equipo. Sin embargo, lo más importante para Franco es que cada trayecto sea suave y relajante, anticipándose a cualquier imprevisto para evitar movimientos bruscos. En palabras del propio chofer, su trabajo es parecido al de un portero: no puede permitirse un error.


Responsabilidad con sabor a orgullo

Para Pala, manejar al Cagliari no es solo un empleo: es un privilegio. “Cuando voy al volante me siento en el centro de la atención, es emocionante. Ser responsable de transportar a un equipo histórico es algo enorme, pero también muy gratificante”, explica.


Futbol y transporte: una alianza ganadora

Autobús oficial del Cagliari Calcio, transportando al equipo por toda Italia.

La relación entre el club y Tour Baire, la empresa que gestiona los traslados, se renueva año con año. Una muestra de que el futbol y el transporte comparten la misma filosofía: confianza, disciplina y trabajo en equipo.

Más allá de la responsabilidad y la presión que implica transportar a un club histórico como el Cagliari, Franco Pala reconoce que su labor también tiene un fuerte componente emocional. Cada trayecto no solo es un viaje en carretera, sino una parte del ritual del equipo antes y después de cada partido.

En cierto modo, el autobús se convierte en un vestidor rodante donde los jugadores conviven, se concentran y celebran. Para Pala, ser testigo silencioso de esos momentos lo hace sentirse parte de la familia del club, un rol que, asegura, lo llena de orgullo cada vez que enciende el motor.

Facebook
Twitter
LinkedIn