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5 canciones que tienen una historia con autos y probablemente no conocías.

 

 

Hay canciones que hablan de amor, de fiestas, de excesos o simplemente de pasarla bien, pero algunas esconden algo que los que somos clavados con los autos seguramente vamos a disfrutar más: historias inspiradas con autos o carreras.

Y no estamos hablando solamente de canciones que mencionan un BMW o una camioneta en una línea. Hay casos en los que el auto es parte de la historia del video, aparece literalmente en la grabación o incluso terminó convertido en parte del sonido de la canción.

Aquí van cinco que vale la pena volver a escuchar con otros oídos.

 

1. “Supreme” de Robbie Williams esconde una historia de Fórmula 1

Si escuchas “Supreme” de Robbie Williams, probablemente piensas en una canción sobre desamor. Y sí, la letra va por ahí.

Pero el videoclip cuenta otra historia completamente distinta.

La canción fue lanzada en 2000 como parte del álbum Sing When You’re Winning, el mismo disco que contiene “Rock DJ”. Williams, además, siempre ha mostrado interés por la Fórmula 1, y el video de “Supreme” aprovecha precisamente ese mundo.

En el videoclip, Robbie interpreta a un piloto ficticio llamado Bob Williams, que compite durante los años 70 por el campeonato mundial de Fórmula 1.

¿Y contra quién?

Contra Jackie Stewart, uno de los grandes nombres de aquella época y tricampeón mundial de F1.

El detalle que hace todavía más interesante al video es que no simplemente recrearon una carrera. Se utilizaron imágenes reales de Stewart y se incorporó digitalmente a Robbie Williams para crear la sensación de que ambos competían por el campeonato.

El video incluso lleva el título “Gentlemen Racers” en sus créditos iniciales y está construido visualmente para parecer una película de automovilismo de los años 60 y 70.

Así que la próxima vez que escuches “Supreme”, fíjate también en el video: ahí está escondida una historia de Fórmula 1.

 

2. Bad Bunny y esos “120” kilómetros por hora

Bad Bunny no necesita demasiada explicación cuando se trata de meter autos en sus canciones.

En “120”, el número del título ya nos da una pista: son los 120 km/h a los que el Conejo Malo quiere llevar el coche.

La referencia aparece directamente en la canción cuando habla de montarse en el carro y meterle ciento veinte.

Pero el automóvil no se queda solamente en la letra. El video lleva esa idea a la pantalla con un tráiler que avanza mientras la historia se desarrolla con una estética animada.

Y Bad Bunny ha seguido jugando con los autos como parte de su universo visual.

Uno de los ejemplos más llamativos llegó con su presentación del Super Bowl, donde apareció una Ford F-250 personalizada, mientras que en su universo de videos también han aparecido modelos mucho más exóticos.

Incluso hay una escena particularmente divertida en la que un Bugatti Chiron que choca en Miami termina siendo cambiado por un Toyota Corolla 2003.

Porque sí: en el mundo de Bad Bunny, después de un Bugatti también puedes terminar en un Corolla.

 

3. “Let’s Get It Started” y el auto que quería Black Eyed Peas

En 2004, los Black Eyed Peas lanzaron “Let’s Get It Started”, una canción que terminaría convirtiéndose en uno de los grandes éxitos de Elephunk, el álbum que también consolidó la llegada de Fergie al grupo.

Y detrás del video también hay una historia relacionada con los autos.

La estética de la canción buscaba llevar esa energía de fiesta, movimiento y cultura urbana a la pantalla, con los automóviles formando parte de ese universo visual.

Es un buen ejemplo de cómo, durante aquella época, los autos ya eran mucho más que simples objetos dentro de los videoclips: formaban parte de la identidad visual de la música.

Y esto tiene sentido si pensamos en el momento: principios de los 2000, auge del tuning, videojuegos como Need for Speed, películas como The Fast and the Furious y una cultura automotriz que estaba completamente mezclada con la música.

“Let’s Get It Started” pertenece precisamente a esa generación.

 

4. El Lamborghini que terminó sonando en “Panama” de Van Halen

Esta probablemente sea una de las mejores historias de toda la lista.

Escuchas “Panama” de Van Halen y en determinado momento aparece un sonido que parece simplemente un efecto de motor.

Pero no lo es.

El sonido que se escucha acelerando durante la canción proviene de un Lamborghini Miura S de 1972 que pertenecía a Eddie Van Halen.

Para grabarlo, el automóvil fue llevado al estudio y se colocaron micrófonos cerca del escape para registrar el sonido del motor.

Así que ese rugido que escuchas en “Panama” no salió de un sintetizador ni de una biblioteca de efectos: es el sonido de un Lamborghini real.

Y hay otra historia interesante alrededor del nombre de la canción.

David Lee Roth explicó que la inspiración llegó después de ver en Las Vegas un automóvil de carreras llamado Panama Express.

La canción terminó llevando ese nombre y convirtiéndose en uno de los clásicos de Van Halen.

Por eso, cuando escuches el motor al final de la canción, ya sabes qué estás escuchando: un V12 italiano de los años 70 convertido en instrumento musical.

 

5. Oasis metió un BMW en “Supersonic”

Y terminamos con Oasis.

“Supersonic” fue lanzada en 1994 y fue el primer sencillo de Oasis, incluido posteriormente en Definitely Maybe, el álbum debut de la banda.

La canción es una colección de frases extrañas, referencias y esa actitud despreocupada que terminaría convirtiéndose en una de las características de Oasis.

Y entre ellas aparece una pregunta muy concreta:

¿Puedo viajar contigo en tu BMW?

No es una metáfora complicada ni una referencia escondida. Es un BMW metido directamente en la letra.

Y eso resulta especialmente curioso porque la canción también habla de un submarino amarillo, un tren supersónico, helicópteros y otros elementos que hacen que todo parezca una especie de collage de ideas de Noel Gallagher.

La referencia al BMW, sin embargo, quedó ahí para siempre.

 

¿Cuál de estas historias ya conocías y cuál te sorprendió más?

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