La producción del Volkswagen Sedán ha sido interrumpida, pero sigue siendo uno de los autos más icónicos de la marca alemana. Y en nuestro país tenemos un modelo muy singular: el Vochol de la Ciudad de México.
Se trata de un proyecto encargado por organizaciones públicas y privadas el cual porta en su decoración exterior e interior dos millones 277 mil cuentas de vidrio, que fueron pegadas a mano por ocho artistas de dos familias huicholes.
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UNA LABOR EXCEPCIONAL
Trabajaron durante ocho meses, por más de nueve mil horas, para completar el proyecto, que presenta símbolos que rinden homenaje a su cultura.
Por ejemplo, hay dos serpientes en las nubes en la cajuela que representan la lluvia.
Un ciervo, escorpiones, pájaros y flores de peyote en los costados, un chamán manejando una canoa en la parte de atrás y un gran sol en el techo que simboliza la unión entre humanos y dioses.
También hay cuatro águilas de dos cabezas que ofrecen protección a los pasajeros.
El proyecto fue patrocinado por una serie de organizaciones públicas y privadas.
Entre ellas la Asociación de Amigos del Museo de Arte Popular, la Secretaría de Cultura del Gobierno del estado de Jalisco y el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit.
EDICIÓN QUE CONMEMORA
Se visualizan las frases ‘100 años de la Revolución Mexicana’ y ‘200 años de la Independencia’ que están escritas en el idioma wixarika.
El Vochol se presentó en un museo de Guadalajara en diciembre de 2010 y luego se mudó a la Ciudad de México para su exhibición.
Posteriormente, viajó por el mundo, deteniéndose en museos de Sudamérica, Estados Unidos, Europa, Asia y Oriente Medio.
Cuando no se encuentra de gira, se le puede ver en el Museo de Arte Popular de la capital mexicana.








