Aquí te explicamos qué sucede y cómo evitarlo.
La presión incorrecta de llantas es uno de los errores más comunes entre los automovilistas y también uno de los más peligrosos. Circular con inflado por debajo o por encima de lo recomendado no solo afecta el desempeño y el consumo de combustible, sino que puede provocar fallas catastróficas y accidentes.
Presión incorrecta de llantas ¿qué pasa si tienen menos presión de la indicada?

Se deforman más de lo normal y acumulan calor, lo que puede causar desprendimientos de la banda de rodamiento o rupturas.
El riesgo aumenta a altas velocidades.
Incrementa el consumo de combustible en autos a combustión y reduce la autonomía en vehículos eléctricos.
Aumenta la probabilidad de daños al pasar sobre baches o irregularidades.
Qué pasa si las llantas están sobreinfladas

El manejo se vuelve más incómodo y la suspensión trabaja de forma menos eficiente.
Disminuye la superficie de contacto con el pavimento, afectando el agarre.
Si se excede la presión máxima recomendada, las llantas pueden dañarse.
Cada cuánto revisar la presión y cómo hacerlo
Se debe revisar al menos cada dos semanas.
Hazlo siempre con las llantas frías, ya que la temperatura aumenta la presión.
Un truco: inflar un 10% más la noche anterior y corregir la presión en la mañana.
La presión correcta está en la etiqueta del pilar B o en el manual del vehículo.
Considera las diferencias entre uso con carga normal y carga completa.
Sistemas de aviso y monitoreo de presión

Antes, los conductores detectaban una llanta baja solo por vibraciones o ruidos, cuando ya podía estar dañada.
Sistemas como los de BMW y MINI usan sensores de velocidad para detectar pérdidas de presión indirectamente.
El control de presión directo usa sensores dentro del neumático que miden presión y temperatura en tiempo real.
Incluso con estos sistemas, se recomienda revisar la presión manualmente cada dos semanas.
Mantener la presión correcta en tus llantas es una de las tareas más simples y efectivas para cuidar tu seguridad, ahorrar combustible y alargar la vida de tus neumáticos. Dedica dos minutos cada dos semanas… y tus llantas (y tu bolsillo) te lo agradecerán.
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