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La lluvia puede representar un verdadero peligro frente al volante.

 

Los sensores de lluvia contrarrestan sus riesgos al momento de la conducción, permitiendo que los automovilistas puedan disfrutar de su viaje, a la vez de sentirse seguros.

Además de que reduce la luz ambiental, las gotas de agua alteran la capacidad de los automovilistas de percibir objetos y distancias a través del parabrisas.

Por otro lado, las carreteras suelen cambiar drásticamente sus condiciones debido a la cantidad de agua acumulada sobre la superficie.

Al producir encharcamientos, puede ocasionar acuaplaneos, es decir, un efecto en que la llanta pierde contacto con el pavimento y se desliza flotando sobre el agua.

Esto aumenta el riesgo de la pérdida de control sobre el vehículo.

Si bien el cambio climático ha generado un aumento en las olas de calor y sequías, las lluvias torrenciales son también una característica de este fenómeno.

En general, el ciclo del agua es un proceso que se ve alterado en cada una de sus etapas.

En este contexto, es importante conocer cuáles son las tendencias actuales en tecnología automotriz.

Estas son capaces de adaptarse a cualquier tipo de evento meteorológico.

Dentro de ellas, destacan los sensores ambientales

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En el caso de Grupo FORVIA, contrarrestan sus riesgos al momento de la conducción, permitiendo que los automovilistas puedan disfrutar de su viaje.

Ante tales circunstancias, FORVIA ha desarrollado un sensor de lluvia que, al identificar las precipitaciones, activa de manera automática funciones.

Estos son los limpiaparabrisas, el control de los faros, el ajuste del brillo de la pantalla y el desempañado del parabrisas.

Además de detectar la concentración de agua, este sensor reconoce la intensidad de las precipitaciones.

Además reconoce el tamaño de las gotas para ajustar el barrido y la velocidad del limpiaparabrisas.

En el caso de las condiciones de la carretera, el sensor SHAKE del Estado de la Carretera es capaz de calcular con precisión la cantidad de agua.

Incluso de grava que hay en el pavimento.

En función de los datos recibidos, el sistema envía alertas al conductor o adapta directamente la dinámica de conducción al estado de la carretera en tiempo real.

Aún estamos lejos de que todos los automóviles circulen sin necesidad de un conductor.

No obstante, son cada vez más las tecnologías que, como estos sensores, incorporan sistemas de asistencia.

Esto para que los automovilistas puedan tomar mejores decisiones frente al volante.

Es una tendencia que forma parte de la creciente ola de la automatización vehicular.

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