Honda fury

En el 2009, Honda se atrevió a hacer algo diferente, pensado para el mercado norteamericano, la Honda Fury.


Una moto del segmento custom que le hace honor a ese nombre; cuenta con un diseño que pareciera sacado de una expo de preparaciones personalizadas.

 

La japonesa ofrece una mecánica más fina y una mejor calidad de marcha que algunas de Harley-Davidson. Aunque cabe señalar que es un modelo que ya lleva 10 años en el mercado, sin cambios.

 

Si bien las imágenes son más elocuentes para “hablar” por sí mismas del diseño, no podemos dejar de mencionar algunos detalles de la Honda Fury.

 

La forma es muy limpia, un chasis de tubos delgados que se dejan ver en la versión que probamos, gracias al color azul eléctrico que le queda muy bien. La rueda posterior cuenta con un colín bajo y que acompaña la rueda algo muy del estilo softail.

 

El asiento es inmenso y brinda toda la comodidad necesaria para viajes largos. Como les comentaba, el chasis es delgado, lo que permite que el inmenso motor pareciera estar sobrado en espacio; esto es otro de los puntos que le hace ver como moto de concurso.

 

Para bien o para mal (según sea su gusto), cuenta con mucho espacio cromado; parte superior del motor, tapas, caja de cambios, escapes y al frente en la carcasa de ese sencillo y elegante faro.

 

En contraste existen muchas partes en tono negro que privilegian el cromo y tono de pintura. Rines, manubrio partes del motor y asiento cuentan con esta terminación oscura.

 

Pero sin dudas el toque más característico de la Honda Fury es el tanque de combustible que pareciera hecho a mano. Aunque este gran detalle también significa un problema de autonomía ya que es de apenas 12.8 litros.

 

El tablero de instrumentos es posiblemente lo único que desentona con el resto del concepto; tiene un corte moderno con elementos demasiado genéricos.

Honda Fury, llena de detalles visuales

El motor es un dos cilindros en V de cuatro tiempos de 1.312 cc que desarrolla 57.1 hp y un par de 107 Nm enfriado por líquido e inyección electrónica de combustible. La caja de cambios es de cinco velocidades y la entrega de potencia a la rueda trasera es por medio de cardán.

 

La suspensión delantera es de horquillas telescópicas, algo que si bien siempre es bueno para el confort, le resta agilidad en manejo dinámico; esto junto al cuadro de instrumentos son lo que podríamos considerar que desentona en la moto.

La suspensión trasera es un basculante con un amortiguador con opción a cinco posiciones de ajuste en la precarga.

 

Esta moto me llamó mucho la atención con un diseño tan minimalista por así decirlo, es una moto única que no se parece a nada en el mercado y eso la hace especial.

La posición de manejo para la cadera es baja y el manubrio algo elevado y esta posición viene de la “vieja escuela” de motos americanas, y tiene su virtud en los viajes largo ya que el piloto va muy relajado.

 

Debo confesarles que de manera personal nunca me han gustado los adornos cromados y esto también aplica en los autos, pero en la moto pueden convertirse en una molestia al manejar con los reflejos del sol y la Honda Fury también padecía de esto con el faro, intermitentes y espejos.

Llave de encendido al lado del motor, ignición y la Fury toma vida con un sonido ronco y poderoso que creo podría ser mejor, aunque para esto usted será el juez.

El trayecto

El trayecto citadino fue sencillo y confortable gracias a una suspensión con una puesta a punto intermedia, la caja de cambios también se siente suave y la entrega de potencia es lineal y potente gracias al cardan. Con esto tenemos un pleno control con la mano derecha, si somos delicados tendremos una respuesta tranquila; por otra parte sentiremos los golpes de acelerador al acelerar o recuperar velocidad.

 

Ya en carretera la Honda Fury hizo honor a su nombre, ya que la entrega de potencia del cardán es poderosa cuando jugamos con el acelerador. De primera a cuarta marcha son las destinadas a tomar velocidad y recuperación; mientras que la quinta es para largas rectas, aunque debo decir que no le caería mal una sexta marcha.

Como buena moto crucero el aire al acelerar va directo al cuerpo del piloto por lo que se requiere fuerza si queremos acelerar y esto es un sentimiento muy poderoso que revitaliza.

 

Como buena moto norteamericana está pensada para largas rectas (sí, hay excepciones, pero casi todas están hechas para los freeway´s). Por ello, al entrar en una zona sinuosa el roce de los posa pies se hizo presente; luego de un rato puede encontrar el punto para dar vuelta sin problemas, pero luego apareció otro punto en las curvas amplias a velocidad.

Más motocicletas aquí…

La cuestión es que la tijera está muy adelantada y el tipo de suspensión “no empuja hacia el piso”; por lo que el apoyo no es tan uniforme en todo momento y por ello al tomar curvas rápido se sentía un movimiento nervioso en la dirección, no es para alarmarse, pero pasa. La frenada es poderosa y segura por lo que no tendremos problemas en situaciones de emergencia.

Definir a la Honda Fury o dar un veredicto es muy complicado, primero porque visualmente, en respuesta del motor y calidad de marcha es excelente. Por otra parte podría mejorar la suspensión ese creo es el punto débil y claro tal vez algo más de sonido de motor.

Haciendo una comparación, aunque no están en la misma liga por motor, la Fury se siente tan bien como la Indian Chief Dark Horse, si tomamos en cuenta que la de Honda es más vieja en cuanto a desarrollo, eso habla muy bien de la japonesa.

La Honda Fury está llena de detalles visuales que la hacen parecer como una moto de concurso; pero tal vez requiere una actualización para mejorar esos puntos malos como lo es el de la capacidad del tanque de combustible, que nos hará visitar la gasolinería constantemente en un viaje largo.

Costo de la unidad probada es de 229.000 pesos mexicanos.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn