El vocho de Ted

El aspecto jovial y tranquilo que aparentaba Ted Bundy, uno de los asesinos más sangrientos de la historia, iba ‘ad hoc’ con su inofensivo Vocho 1968 que conducía y en el cual asesinó a decenas de mujeres.

Dicen que nuestro auto es una extensión de nosotros mismos, representa parte de nuestra personalidad y la manera en que nos comportamos. El famoso auto del pueblo VW Sedán o ‘Vocho’ describe un espíritu de austeridad y de bajo perfil.

Estos dos aspectos fueron fundamentales para que el multiasesino norteamericano de la década de los setenta, Ted Bundy, se decantara por él para realizar las peores atrocidades que un ser humano puede imaginarse.

 

El modus operandi de Ted Bundy

El vocho de Ted
El vocho de Ted.

De apariencia pulcra y con una personalidad encantadora, Bundy se acercaba a sus víctimas (todas mujeres) en algún lugar público fingiendo una lesión, la cual ‘no le permitía’ trasladar sus cosas al auto.

De esta manera, el asesino engañaba a las víctimas. Después de todo, ¿quién iba a pensar que un tipo atractivo, lesionado y con un inocente ‘Vocho’ podría ser un criminal? Exacto, nadie.

Una vez sometidas, trasladaba a las mujeres a la parte trasera del auto, la cual estaba completamente plana ya que Bundy había desechado el asiento posterior para ahí violarlas y asesinarlas.

Este criminal adquirió el auto influenciado por Marlin Lee Vortman, un viejo amigo que conoció cuando colaboraba en el Partido Republicano en Seattle.

Vortman tenía un ‘Vocho’ y Ted lo admiraba tanto que se compró uno similar, incluso con el mismo tono claro.

En palabras de su antiguo amigo obtenidas en el documental: “Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy”; a Ted le llamaban poderosamente la atención las agarraderas del techo, seguramente porque le servirían para someter de mejor manera a sus víctimas.

El VW no sólo le ayudó a engañar a las mujeres, además le permitió pasar desapercibido ante la policía; aunque la velocidad máxima de apenas 130 km/h lo obligaba a manejar con un bajo perfil.

 

Sin coartada

Gracias a su personalidad simple y económica, este VW ya había logrado comercializar más de 300,000 unidades en Estados Unidos durante la década de los setenta; por lo que hallar uno conducido por Bundy sería para la autoridad como tratar de hallar una aguja en un pajar.

A pesar de ello y gracias a la llamada de su novia incriminándolo, Ted fue detenido a bordo de su vehículo en agosto de 1975.

Dentro del auto se halló una palanca de metal, esposas, cinta y restos de cabello de dos chicas; las cuales correspondían con las de dos mujeres que habían desaparecido días antes.

Ahí, la policía entendió que había detenido al asesino que tanto estaban buscando.

No obstante, Bundy escapó un par de veces de prisión, y por increíble que parezca, su último arresto ocurrió en el estado de Florida a bordo de otro ‘Vocho’, en este caso uno de color naranja.

Parece que Ted en verdad estaba obsesionado con ese vehículo.

Ted Bundy fue condenado a la silla eléctrica y su ejecución se llevó a cabo en 1989. Las autoridades le imputaron la muerte de 30 mujeres, aunque se piensa que pudieron ser muchas más.

En la actualidad, el ‘Vocho’ 1968 del famoso asesino se exhibe en el Museo del Crimen en Pigeon Forge, Tennessee, donde convive con el rosario de Al Capone y la Ford Bronco de OJ Simpson.

 

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