Estados Unidos acaba de dar uno de los golpes más contundentes contra la industria automotriz con vínculos chinos. La administración de Donald Trump impedirá que Polestar comercialice vehículos nuevos en ese país a partir del año modelo 2027, una medida que podría marcar un antes y un después para varios fabricantes globales.
La decisión significa que Polestar dejará de vender autos en Estados Unidos debido a que el Departamento de Comercio negó a la compañía la autorización requerida para cumplir con la llamada Connected Vehicles Rule, regulación que restringe la importación y comercialización de vehículos conectados cuya tecnología tenga relación con China por motivos de seguridad nacional, según informó Reuters.
¿Por qué Estados Unidos bloqueó a Polestar?

La norma, aprobada originalmente durante la administración de Joe Biden y mantenida por Donald Trump, busca limitar el ingreso de vehículos equipados con tecnologías de conectividad como Bluetooth, Wi-Fi, redes celulares y ciertos sistemas satelitales cuando exista participación de empresas chinas.
El argumento de Washington es que estos sistemas podrían recopilar información sensible de los propietarios estadounidenses o representar un riesgo para la seguridad nacional.
Polestar, con sede en Suecia pero controlada mayoritariamente por el grupo chino Geely Holding, confirmó que no recibió la autorización necesaria y que no apelará la decisión.
Solo el 6% de sus ventas provienen de Estados Unidos
Aunque Estados Unidos representa uno de los mercados automotrices más importantes del mundo, su peso para Polestar es relativamente reducido.
Durante el primer trimestre de 2026, apenas el 6% de las ventas globales de la marca provinieron de ese país, mientras que Europa concentró alrededor del 78% de sus entregas.
Por ello, la estrategia de la compañía ya apuntaba hacia una mayor expansión europea. Su director ejecutivo, Michael Lohscheller, reiteró que el crecimiento futuro estará impulsado principalmente por ese continente y por la futura producción del Polestar 7 en Europa.
El endurecimiento contra los autos chinos continúa
La decisión contra Polestar forma parte de una estrategia mucho más amplia del gobierno estadounidense para reducir la presencia de vehículos y tecnologías desarrolladas en China.
En los últimos meses, Washington ha endurecido los aranceles para vehículos eléctricos chinos y diversos legisladores incluso impulsan nuevas restricciones para fabricantes con participación del gigante asiático.
Mientras tanto, otros fabricantes trabajan contrarreloj para obtener las autorizaciones necesarias que les permitan seguir comercializando modelos equipados con tecnologías de conectividad dentro del mercado estadounidense.
¿Qué pasará con los vehículos que ya circulan?

Polestar aclaró que continuará ofreciendo servicio posventa y soporte para los modelos Polestar 3 y Polestar 4 que ya se encuentran circulando en Estados Unidos.
Sin embargo, la decisión también genera incertidumbre sobre el futuro del Polestar 3, el único modelo que actualmente se fabrica en territorio estadounidense, específicamente en la planta de Volvo ubicada en Carolina del Sur.
Por ahora, Volvo señaló que todavía es demasiado pronto para determinar si esta resolución modificará sus planes de producción.
Un conflicto que podría impactar a toda la industria
Más allá de Polestar, la decisión envía un mensaje claro a toda la industria automotriz mundial.
Cada vez más fabricantes incorporan software, sistemas conectados y plataformas digitales desarrolladas en distintos países. En este escenario, las tensiones geopolíticas ya no solo afectan a los aranceles o las cadenas de suministro, sino también al desarrollo tecnológico de los vehículos.
Para muchas marcas globales, cumplir con las nuevas reglas estadounidenses podría convertirse en uno de los mayores desafíos de los próximos años.
¿Crees que estas restricciones fortalecerán a la industria automotriz de Estados Unidos o terminarán afectando la competencia y la innovación?








