F1

¿Qué te remiten las carreras de F1 donde tipos alcanzan velocidades irracionales retando temerariamente a la física? ¿Locura, rebeldía, euforia?

Esa misma pregunta se hizo Jack Heuer en 1962 cuando creó su primer reloj de pulsera deportivo, el Autavia.

El sello contundente de su obra sería el bisel giratorio, componente que había surgido en los relojes acuáticos durante los primeros años de la década de los cincuenta.

A la par, alojó los movimientos de cuerda manual Valjoux 72 o 92 con tres y dos subdiales respectivamente.

El nombre no era nuevo para el mundo de la relojería. En 1933, Heuer diseñó el primer contador de tablero para autos de carreras y aviones: el cronógrafo Autavia.

El apelativo surge con la unión de AUTomobile y AVIAtion, cuyo objetivo fue coadyuvar con los pilotos en su búsqueda de mayor seguridad.

A diferencia de otros contadores de la época, este elemento se relacionó mayoritariamente con el mundo del automovilismo.

 

Autavia y F1: Síndrome de libertad

F1
En 2018, TAG Heuer presentó la edición limitada del 85 aniversario de Autavia Jack Heuer, limitada a 1932 piezas numeradas que representan el año de nacimiento de Jack Heuer.

En 1962, Jack potencializó al Autavia a un nivel superlativo y gracias a su prodigioso gusto por las carreras, estableció una inquebrantable relación entre la marca de relojes y la máxima categoría del deporte motor.

Durante de la década de los sesenta y setenta, no existió otro elemento que se identificara más con las carreras que la línea Autavia.

Su creador fue todo un visionario con un talento para la mercadotecnia y publicidad como pocos.

En esos años, la Fórmula 1 pasaba por un éxtasis dorado.

Gracias a lo peligroso de su profesión y a la euforia que provocaban sus maniobras, los pilotos eran vistos como auténticos superhéroes con un dejo de sensualidad entre el público femenino.

Los rockstars de las pistas”, les llamaban.

Las medidas de seguridad en los circuitos eran mínimas y el peligro era constante.

El desafío a la muerte en la F1 fue asociado a las características de versatilidad y fiabilidad que emanaba el sport watch.

Esto provocó que mucha gente sintiera bastante animadversión hacia los pilotos (y por ende también hacia dicha marca de relojes), por considerar que estaban arriesgando demasiado su vida.

Pilotos de la talla de Mario Andretti, Jochen Rindt, Derek Bell, Clay Regazzoni, Gilles Villeneuve, Jacky Ickx, Emerson Fittipaldi y Graham Hill fueron parte de su selecta lista de embajadores.

Todo ellos buscaban transmitir un mensaje claro: “Sólo los mejores pueden portarlo”.

El actor Steve McQueen se añadió a este emblemático repertorio. ¡Quién mejor que él para mostrarlo!

Su constante desafío a la autoridad que le propició el sobrenombre del ‘Chico rebelde de Hollywood’, ejemplificaba la obstinación que se asociaba a línea Autavia.

 

Sofisticado

F1
Pilotos en los años sesenta eran considerados unos héroes por arriesgar su vida.

 

Acorde con la contestataria década de los setenta, la línea incorporó gradualmente más colores a su diseño, lo cual le permitió ser un ícono en materia automotriz durante esos años.

La diversidad de presentaciones fue el punto de quiebre en su éxito.

Distintas escalas en el bisel, un modelo GMT y versiones de buceo y militares adhirieron su personalidad multifacética.

El éxito del Autavia se extendió hasta 1986 con ejecuciones tan fascinantes como graduales, las cuales le permiten hoy ser auténticas obras de arte para los más apasionados coleccionistas de relojes vintage.

 

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn