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Tu auto viejo podría terminar convertido en otro auto: BMW ya lo hizo.

 

El reciclaje de autos normalmente termina asociado con una imagen muy sencilla: un vehículo viejo que llega a un deshuesadero, se desmonta y termina convertido en materia prima para otros productos.

BMW quiere llevar esa idea mucho más lejos.

A través de su proyecto de investigación Car2Car, la compañía y sus socios consiguieron demostrar que materiales provenientes de vehículos que llegaron al final de su vida útil pueden recuperar suficiente calidad para regresar a la industria automotriz y formar parte de vehículos nuevos.

Y no se quedó en una prueba de laboratorio.

El proyecto logró elevar del 6 al 51% la proporción de materiales que, bajo las condiciones estudiadas, pueden recuperarse con calidad suficiente para volver a utilizarse en nuevas aplicaciones industriales.

 

¿De qué partes de un auto viejo se puede fabricar otro?

Frontal del BMW X5 2027 con el nuevo lenguaje de diseño Neue Klasse y parrilla BMW Iconic Glow.

Aquí está lo interesante.

El proyecto se concentró principalmente en acero, aluminio y cobre, tres materiales fundamentales para fabricar automóviles.

El acero fue el que mostró uno de los resultados más llamativos. Los investigadores encontraron que la chatarra de vehículos contiene impurezas de cobre provenientes, entre otros elementos, de cables y conectores.

Ese cobre puede convertirse en un problema cuando se quiere utilizar nuevamente el acero para aplicaciones automotrices de alta calidad.

La solución fue mejorar la clasificación y procesamiento de la chatarra.

Con este proceso, la “tasa Car2Car” del acero pasó de apenas 1% hasta 81%.

En aluminio pasó de 23 a 52%, mientras que el cobre aumentó de 48 a 68%.

 

BMW ya fabricó más de 100 mil piezas

Y aquí es donde el proyecto deja de sonar a promesa futurista.

BMW llevó el acero recuperado a una prueba industrial en su planta de Leipzig, Alemania.

Después de superar las pruebas de calidad, el material se utilizó para producir más de 100 mil piezas de producción en serie que posteriormente fueron instaladas en vehículos nuevos.

En otras palabras, la cadena ya funcionó en condiciones reales:

auto viejo → recuperación de materiales → procesamiento → nuevo acero → piezas nuevas → otro automóvil.

Eso es mucho más relevante que simplemente decir que BMW está desarrollando un proyecto de economía circular.

 

Pero hay un problema: no todo el auto se recicla igual

Simulación digital utilizada por BMW para analizar accidentes y mejorar la seguridad de sus vehículos.

Aquí hay que poner los pies en la tierra.

El resultado de Car2Car no significa que el 51% de cualquier automóvil pueda convertirse inmediatamente en otro automóvil.

La cifra corresponde a las condiciones ampliadas de procesamiento y clasificación utilizadas durante el proyecto.

Además, el comportamiento cambia considerablemente dependiendo del material.

Mientras el acero, aluminio y cobre mostraron un potencial importante, los plásticos y el vidrio todavía representan un desafío tecnológico mucho mayor.

La enorme variedad de materiales utilizados en un automóvil moderno hace que separarlos y recuperar cada uno con la calidad necesaria sea complicado.

 

El próximo auto podría necesitar menos materias primas nuevas

La importancia de esta tecnología va más allá de BMW.

Cada año millones de vehículos llegan al final de su vida útil. Si una mayor cantidad de sus materiales pudiera regresar directamente a la fabricación de automóviles, la industria tendría una fuente adicional de materias primas que ya se encuentran dentro de su propia cadena.

Pero para conseguirlo no basta con mejorar las máquinas de reciclaje.

También será necesario diseñar vehículos pensando desde el principio en cómo serán desmontados, separados y reciclados décadas después.

BMW incluso señala que los resultados del proyecto ayudarán a desarrollar su estrategia de “Diseño para la Circularidad”.

 

¿Veremos autos fabricados con autos viejos?

La tecnología ya demostró que es posible hacerlo con determinados materiales.

El verdadero desafío ahora es conseguir que sea económicamente viable y que pueda realizarse a una escala mucho mayor.

Para eso se necesitan instalaciones de reciclaje, sistemas de clasificación más precisos, procesos de desmontaje, inversión y una cadena de suministro capaz de garantizar que los materiales recuperados lleguen nuevamente a los fabricantes con la calidad necesaria.

Car2Car también analizó 433 vehículos de 60 modelos diferentes de BMW, lo que permitió obtener una base de datos mucho más amplia sobre qué materiales pueden recuperarse y bajo qué condiciones.

Así que la próxima vez que veas un automóvil convertido en chatarra, quizá no estés viendo su final.

¿Te gustaría que tu próximo auto utilizara acero, aluminio o cobre recuperado de vehículos que ya llegaron al final de su vida?

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