“Si me quedaba en Japón, iba a morir como un perro”: Carlos Ghosn

En una entrevista con MotorTrend, desde su casa en Líbano, Carlos Ghosn, ex jefe de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, aseguró que fugarse de la cárcel en Japón era la única opción que tenía.

Hace unos meses, Ghosn huyó del sistema judicial japonés hacia Líbano, en una dramática fuga hecha como de película.

Ghosn está en Líbano porque ese país no extradita a sus ciudadanos.

Sin embargo, una Notificación Roja emitida por Interpol para su extradición a solicitud de Japón lo convierte en un prisionero dentro del país.

Aún así, la situación es mejor para el hombre que dirigió uno de los conglomerados más grandes del mundo,  hasta su arresto en 2018, por no reportar ingresos.

En la entrevista con MotorTrend, Ghosn dijo que se encuentra físicamente bien después de su terrible experiencia, a pesar de su aislamiento durante el encarcelamiento en una celda con una estera de paja y un colchón enrollado.

Dice que se le pidió que permaneciera sentado en el suelo durante horas.

Esto provocó entumecimiento en las piernas y dolor de espalda, se le concedieron 30 minutos de aire fresco entre semana y se sometió a largos interrogatorios diarios sin representación legal.

“No deseo que mis peores enemigos pasen por el sistema”, dijo.

Ghosn estaba en libertad bajo fianza y bajo arresto domiciliario cuando escapó en diciembre de 2019.

 

“Sabía que si me quedaba en Japón, moriría allí”: Ghosn

“Si me quedaba en Japón, iba a morir como un perro”: Carlos Ghosn

 

El ex jefe de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi aseguró que la fuga fue su única alternativa.

“Nunca me dejarían ir … era el 1% de posibilidades de estar vivo de nuevo, contra el 99% de posibilidades de que si te quedas, morirías como un perro”.

Ghosn fue introducido de contrabando en una caja de equipo de música en un avión privado a Turquía, donde abordó un vuelo al Líbano.

Los abogados de Ghosn han pedido repetidamente a Japón que se le permita ser juzgado en el Líbano, pero no ha habido respuesta.

“Quieren convertirme en un preso de por vida negándose a enviar el expediente”, dice.

Su equipo legal también quiere que Interpol retire su Aviso Rojo, argumentando que es un asunto político que no requiere la participación de la agencia.

El proceso podría llevar años.

 

 

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