La segunda generación de KIA Niro se presentó en México y pudimos manejarla en una divertida ruta de la CDMX a San Juan del Río.

La primera generación de Niro, el híbrido por excelencia de KIA, llegó a México en 2017.

Lo hizo cuando el mercado mexicano tenía una opinión, más bien un estigma, sobre los autos híbridos: “son ahorradores pero muy feos”.

Ese pensamiento se generaba a partir de la primera generación del Toyota Prius, el híbrido japonés que no precisamente era el más bonito.

A pesar de ello, el Niro se posicionó bastante bien en nuestro mercado y registró muy buenas ventas en un segmento, en ese momento, no tan atacado.

No obstante, la llegada paulatina de un mayor número de competidores híbridos tanto en configuración sedán como SUV, obligó a KIA a mejorar a su hibrido, pero sin causarle una transformación radical.

Ahora, el Niro se presenta mucho más moderno y funcional, pero sin perder de vista su principal objetivo para lo cual fue creado: ser una verdadera opción en ahorro de combustible y eficiencia.

Cabe recordar que fuera de México se ofertan variantes tanto híbridas enchufables como eléctricas del Niro, pero en nuestro país se seguirá destinado (por ahora) solo la versión híbrida.

 

Kia Niro 2023: Un manejo pensado para ahorrar

 

Mecánicamente tiene pocos cambios. El Niro se basa en la plataforma K3 del grupo Hyundai, que también portan otros modelos como su primo el Elantra.

Básicamente es una evolución de la plataforma de la primera generación, la cual compartía con el Ioniq.

Ahora ese nombre es usado como submarca para denominar a los modelos electrificados de Hyundai.

Lo mismo pasa con los motores, permanece el propulsor a gasolina y el eléctrico que en conjunto erogan 139 caballos de fuerza.

La configuración es el 1.6 litros GDI de ciclo Atkinson y un motor eléctrico de 42 caballos, con una batería de 1.32 kWh.

Si bien es el mismo bloque que conocíamos, recibieron una puesta a punto para ser más eficientes (o lo que sea que eso signifique).

La transmisión es la ya conocida caja de doble embrague, esto le permite hacer buen ‘click’ con los motores para no perder potencia cuando la aguja rebasa las 3,000 rpm.

Durante nuestra ruta que comenzó en la CDMX y continuó por Atlacomulco rumbo a Querétaro, la comodidad de la suspensión (suave, de hecho) fue más que evidente en el tramo en carretera.

Esto para nada es malo, de hecho, resalta su buen trabajo para filtrar correctamente los desperfectos en el pavimento que encontramos durante el trayecto en ruta.

Por su mera orientación hacia el ahorro, el modo ECO es donde mejor se comporta.

Sus mejores réditos los alcanza desde las 2,000 rpm y por debajo de los 120 km/h en carretera (de hecho, en ese modo de manejo se limita hasta esa velocidad).

En modo Sport, el tacto de la dirección cambia y si bien la mayor distancia entre ejes favorece su buen aplomo, la realidad es que no es un auto hecho para correr a altas velocidades.

Por encima de los 120 km/h, la dirección se nota un tanto nerviosa.

No obstante, se agradecen mucho los sistemas de seguridad que incorpora, como el mecanismo de mantenimiento de carril con alerta de abandono.

Por cierto, viene equipado con 8 bolsas de aire, freno autónomo de emergencia, control eléctrico de estabilidad y todo un arsenal en seguridad.

Como buen híbrido, su mejor comportamiento lo dará a menores velocidades (tanto en ciudad como en carretera).

Esto se debe a que el motor de gasolina no se verá forzado a trabajar de más y se le asignará esa tarea al propulsor eléctrico.

El rendimiento mixto nos arrojó cifras por encima de los 22 km/l, excelentes números tomando en cuenta que mayoritariamente lo manejamos en modo Sport.

Mención aparte es el buen trabajo de los frenos que fomentan gran precisión y aparentemente (al menos en este primer contacto) no tienden a desgastarse.

 

Por fuera, una metamorfosis

Niro

 

Lo que más llama la atención es el frente (o bueno eso creí al principio).

La parrilla más grande con mayor rendimiento aerodinámico y la nueva forma de las luces LED le dan una personalidad propia.

Esos faros delgados ¡ah como se están haciendo tendencia en el mercado! y cada vez más los vemos repitiéndose en los SUVs.

La parte lateral es más sobria, con líneas menos radicales, pero con un diseño de rines de 18” bastante llamativo, similar al provisto en la nueva Sportage.

No obstante, el mayor cambio se presenta a la altura del poste C, donde contrasta un tono específico (negro, rojo, etc) que es diferente al resto de la carrocería.

 

 

También existe la posibilidad de que permanezca el mismo tono, lo cual si me preguntan, yo lo prefiero.

A la par, están el diseño estilo boomerang de las calaveras que, desde mi punto de vista, es lo mejor que tiene todo el exterior, aunque sin olvidar una toma de aire más funcional.

 

Por dentro, sin saturación de elementos y muy ecológico

niro

Cuando me puse por primera vez a bordo del modo, su diseño automáticamente me remitió al Prius de primera generación o al anterior BMW i3.

Y no solo porque se ve un diseño muy limpio, sino porque al igual que estos dos modelos, añade una gran cantidad de materiales reciclados.

De hecho, el 56% del material con que se hizo el techo es a base de papel tapiz reciclado, y lo mismo pasa con los paneles de las puertas.

A diferencia de la generación pasada que poseía un cuadro de instrumentos y una pantalla de 7 y 8 pulgadas respectivamente, la nueva entrega se potencializó.

Ambas son de más de 10 pulgadas y curiosamente no se encuentran a la misma altura, solución no tan utilizada en sus hermanos KIA.

La pantalla no resultó la más intuitiva, pero la interfaz cumple sin contratiempos.

Cabe recordar que es compatible con Apple CarPlay y Android Auto, de manera inalámbrica.

 

 

Se agradece el cargador inalámbrico, y los puertos USB tipo A y tipo C.

Personalmente me agradó el sistema de aire acondicionado automático, de doble zona y con salidas en la zona trasera.

De hecho, la pude manipular fácilmente en la parte frontal mediante un panel táctil.

Sin ser Premium, el tacto de los materiales se percibe de calidad, lo mismo para los acabados.

 

 

Quizás el único detalle es que tendrás que estarlos limpiando constantemente porque acumulan bastantes pelusas.

Existe un buen número de compartimentos a lo largo de la cabina, y dos personas adultas y quizás un niño, podrán ir desahogados en la parte trasera.

Gracias a que creció en longitud y de distancia entre ejes, la cajuela se vio beneficiada, por lo que dos maletas grandes y una pequeña cabrán sin problema.

 

Precio

El Niro se venderá en una sola versión a un precio de 679,900.

 

Resultado

Por todo lo que reúne en seguridad y equipamiento, además de los ahorros en rendimiento por su mecánica híbrida, puedo decir que estamos ante el nuevo rival a vencer.

 

Pros

-Rendimiento por encima de los 22 km/l

-Muy buen arsenal en temas de seguridad

-Un diseño moderno y muy bien logrado

 

Contra

-La dirección no es tan comunicativa

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