Tras varios meses de espera, la nueva generación de KIA Sportage arribó con características dignas de ser evaluadas.

Una de las frases de ‘El Retrato de Dorian Gray’ alude a que la juventud sonríe sin motivo, ya que “es uno de sus mayores encantos”.

En esa misma línea se sitúa la quinta generación de Sportage, la camioneta compacta de KIA, que presenta una estrategia más propositiva en comparación con todo el historial que le precede.

Si bien ésta es la tercera generación que conocemos en México, las anteriores entregas se habían caracterizado por proponer poco en temas estéticos y tecnológicos.

No me malentiendan, Sportage era un muy buen producto, con (posiblemente) la mejor relación costo-beneficio del segmento de SUV compactas, pero le faltaba algo que hiciera decantarse de inmediato por ella.

En ese momento no lo sabía, pero hoy puedo decirlo: le faltaba vitalidad o quizás, mayor frescura y juventud.

Claro, todo esto lo comprobé en la presentación del modelo que se llevó a cabo en Cancún, Qro., desde donde manejamos rumbo a Tulum.

 

 

KIA Sportage 2023: diseño más propositivo

 

Con esta nueva plataforma N (que también usa su prima Hyundai Tucson) a Sportage se le nota más fresca y con una puesta a punto que abordaremos más adelante.

Por lo pronto, el diseño demasiado sobrio desde mi opinión y que se había ido quedando en el tiempo con la generación pasada hoy está solo en el recuerdo.

La parrilla con acabado en negro y efecto 3D es la carta de presentación.

Las luces diurnas en forma de cuña complementan un frente poderoso y ningunea a la tímida parrilla de la generación pasada con una estética parecida al nombrado mejor auto del año en Europa en 2o22, el EV6.

En el lateral posee una línea de cintura más elevada que visualmente le genera una mayor altitud.

 

 

Ojo, los rines de la versión que manejamos son bitono y de 18 pulgadas, detalles que le realizan aún más su frescura.

La parte trasera no es tan radical como el frente, pero no desmerece con lo provisto anteriormente. Las calaveras en LED están unidas por una franja horizontal que enmarca al nuevo logo de KIA (vaya, hasta lo hacer ver mejor) sobre todo si considero al pequeño alerón que se asoma tibiamente en la parte superior.

Sé que el diseño es subjetivo, pero me atrevo a decir que la estética de KIA Sportage es la que más interesante de todo el segmento.

 

 

Por dentro, una metamorfosis

 

El diseño en cabina mejoró para bien (para mucho, mucho más bien).

El sobrio tablero de instrumentos de la generación pasada dio paso a una pantalla curva que une al clúster con la pantalla de infotenimiento (cada una de 12 pulgadas) y que afortunadamente viene de serie.

No es la primera pantalla de este tipo que hayamos visto (otros modelos de MB y hasta de VW la han incorporado), pero en Sportage se ve de maravilla y con una interfaz que, al menos en este primer contacto, es muy fácil e intuitiva de operar.

La consola central es idéntica a lo provisto en su hermana Sorento, con los dos compartimentos, además de 2 puertos USB y cargador inalámbrico. Como buen KIA, no te faltarán compartimentos en toda la cabina.

Algo que personalmente no me agrada tanto es el uso del piano black en la consola central, zona que se manipula demasiado y tiene más probabilidades de rayarse. Siempre he creído que ese material debe ir en áreas no tan concurridas para y por los pasajeros.

La calidad de materiales en general cumple con lo esperado en este segmento, existen plásticos suaves en la zona alta del tablero y algunos detalles en cromo en varias partes de la cabina como las puertas.

 

Espacio interior, la deuda histórica de KIA que ahora solventa

sportage

 

Uno de los pecados que tenían los anteriores Sportage era que su espacio en la hilera trasera, vaya no era malo, pero solo cumplía a secas.

Para esta nueva entrega, KIA decidió algo que me sorprendió pero que le aplaudo a raudales.

A diferencia de otros modelos, a México decidió traer la versión larga (en Europa se comercializa la variante corta), por lo que la camioneta creció cerca de 18 centímetros de distancia entre ejes (mide ahora 4.6 metros de largo), lo que se ve más que premiado en la hilera trasera.

Quien les escribe mide 1.77 metros y tanto mis piernas como mi cabeza cupieron sin ningún problema, con un buen desahogo para que dos personas viajen atrás sin contratiempos.

Es decir, mientras antes estaba en holgura al nivel de una Taos o Ateca, hoy se puede dar un ‘quienvive’ con una X-Trail de dos hileras.

Mención aparte es la capacidad de la cajuela, la cual también se benefició de la ganancia de centímetros; creció casi 100 litros más, no solo es ancha tiene buena profundidad para colocar dos maletas medianas o grandes sin problemas.

 

 

¿Qué tal se maneja?

Si lo que buscas es un SUV deportivo, aventurero o con una caja que genera reacciones dinámicas, Sportage no es la opción.

El modelo de KIA está hecho para un manejo mucho más confortable antes que emocional.

La nueva plataforma es más rígida, lo que permite una mucho mejor calidad de marcha.

El vehículo se siente más ligero, la suspensión se encuentra justo en ese punto medio entre rigidez y suavidad que explica su buen aplomo en rectas.

Como buena SUV, nos hubiera gustado una dirección más comunicativa y menos artificial pero tampoco se puede todo en esta vida.

Permanece el motor 2.0 litros con 153 hp y caja automática de 6 velocidades para las primeras dos versiones (un propulsor apenas justo y que propone poco).

En cambio, para la versión tope, KIA decidió deshacerse del veterano 2.4 litros para incorporarle el 2.5 litros atmosférico con 187 hp del Sorento, acoplado a una transmisión de 8 velocidades.

Si a mí me preguntas, me hubiera encantado que KIA le hubiera añadido un motor turbo como pasa con sus versiones en Sudamérica o Europa, y sobre todo si consideramos que rivales como Tiguan o CX.5 ya lo hacen, pero la gente de la marca dejó claro que esa no es su estrategia.

 

 

 

 

El motor es cumplidor, no esperes un gran desempeño. Tiene un régimen por debajo de las 2,000 rpm e incluso va holgado, es decir no se siente corto de potencia como sí pasa con el 2.0 litros de las versiones de entrada.

A falta de mayores reacciones, usar las levas tras el volante le dan un pequeño punch para rebases (máxima si lo pones en modo Sport).

El consumo era un aspecto que me interesaba de sobremanera, ya que el 2,4 litros anterior era medio ‘gastalón’ y tu cartera lo podía sufrir.

Si bien este nuevo motor no representa una metamorfosis en ese aspecto, nos generó un rendimiento combinado de 12 km/l, cifra respetable para el segmento pero que no lo sitúa entre los mejores.

Lo que sí perpetúa de los Sportage anteriores es el gran trabajo de insonorización en la cabina y lo bien que la suspensión filtra los desperfectos del camino.

Resaltan todos los sistemas avanzados en seguridad que añade esta variante tope como el control crucero adaptativo con función stop &go, el monitor de punto ciego y el asistente de mantenimiento de carril con seguimiento de líneas.

La única crítica sería que estos sistemas se hayan destinado a la variante tope, sobre todo si consideramos que varios de sus rivales ya ofrecen un arsenal importante en seguridad desde las versiones base.

A pesar de ello, el modelo añade de serie 6 airbags, control de estabilidad, cámara de reversa, asistente de ascenso y descenso en pendiente y freno de estacionamiento eléctrico.

 

 

Precio KIA Sportage 2023

EX 2023: $626,900

EX PACK: $676,900

SXL: $739,900

 

 

Resultado

KIA Sportage rejuveneció cerca de 10 años, tiene un diseño fresco, un muy buen espacio interior, gran insonorización y buen nivel de equipamiento. Se trata de una compra muy bien pensada y totalmente racional.

Paradójicamente la de mejor costo-beneficio es la versión más elevada SXL, ya que su precio se coloca por debajo de las variantes tope como CR-V o Tiguan que ya sobrepasan o coquetean con los 800 mil pesos.

Esto, sí, las dos versiones de entrada de Sportage con el motor 2.0 litros quedan distanciadas en manejo, seguridad y tecnología respecto a la variante tope.

 

 

Pros

-Diseño propositivo.

-Espacio interior y en cajuela.

-Gran insonorización.

-Nivel de equipamiento.

 

 

Contras

-El rendimiento mejoró, pero no es el mejor.

-Los sistemas avanzados en seguridad son privativos de la versión tope.

 

 

También te puede interesar:

Prueba KIA Soul 2023: El ‘Ódiame más’ llevado a un SUV subcompacto

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn